Enfermedad renal y su relación con diabetes.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica caracterizada por la carencia de insulina (DM tipo 1) o resistencia a su efecto en las células del organismo (Diabetes tipo 2). La insulina es la hormona encargada en facilitar la recaptura de glucosa a la célula. Es conocido por todos que la diabetes en mal control tiene con el paso del tiempo repercusiones en diferentes órganos de nuestro cuerpo, por ejemplo; en los ojos se manifiesta con retinopatía diabética que podría llegar a la perdida de función de este órgano caracterizado por ceguera, en las terminaciones nerviosas se manifiesta como neuropatía diabética, alteraciones de la sensibilidad y en ocasiones dolor en manos y pies. A nivel visceral se ha conocido a sus repercusiones como neuropatía visceral siendo lo característico eventos de diarrea o estreñimiento crónico y a nivel cardiovascular se aumenta en gran medida el riesgo de sufrir cardiopatía isquémica, eventos vasculares cerebrales.

El riñón no es la excepción y sus manifestaciones son conocidas como nefropatía diabética, actualmente la nefropatía diabética es la causa número 1 de enfermedad renal crónica y de requerimiento de diálisis en la población con insuficiencia renal. La nefropatía diabética es un padecimiento crónico, progresivo e irreversible por lo cual su diagnóstico y atención oportuna son prioritarias.  Cuando la ND es manejada a tiempo  se logra retardar su progresión a insuficiencia renal lo que podrá evitar  requerimiento de diálisis en el futuro de nuestros pacientes.

Es de gran importancia la detección oportuna de diabetes en la población.  Se recomienda que a los pacientes diagnosticados con DM tipo 1 les sea descartado nefropatía diabética en un periodo menor a 5 años de haber sido diagnosticados como diabéticos.  Por otro lado, en aquellos diagnosticados como diabéticos tipo 2 es importante descartar compromiso a nivel de riñones desde el mismo momento que es diagnosticado como diabético tipo 2, esto último se debe a que no es raro que todo paciente diabético tipo 2 sea diagnosticado con varios años de retraso lo que aumenta el riesgo  de repercusiones a nivel renal en el momento del diagnóstico.

Cuando se ha identificado a un paciente diabético con compromiso renal se debe determinar el grado de evolución o daño de la nefropatía diabética, iniciar cambios en el estilo de vida como son llevar un plan de nutrición y ejercicio, valoraciones médicas para asegurarse de lograr un buen control de sus niveles de glucosa en sangre, de hipertensión y resto de padecimientos que podría tener el paciente (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipotiroidismo).

Si te conoces o tienes un familiar con diagnóstico de diabetes o bien, tienes factores de riesgo como edad mayor a 60 años, hipertensión, obesidad, sedentarismo, o historial familiar de enfermedad renal acude a valoración por médico nefrólogo  y evita llegar a diálisis.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: ¡Contenido protegido!